La histórica caída de los precios del petróleo y el temor a
un freno generalizado de la economía por el coronavirus arrastraron las bolsas
a una jornada negra, con importantes caídas en índices de todo el mundo.Durante los últimos días, la incertidumbre y el
desconocimiento sobre la epidemia Covid-19 también ha llegado a los mercados de
valores y economías de todo el mundo.
La dificultad para frenar la expansión de la epidemia ha
obligado a los gobiernos a aplicar medidas extraordinarias, como cerrar
edificios públicos, empresas y comercios, además de limitar la movilidad. Como
consecuencia se ha reducido la producción, el consumo y el turismo en la
mayoría de países afectados. Y eso tiene consecuencias económicas.
En una situación como esta, los estados se ven obligados a
inyectar grandes cantidades de dinero para que el sistema siga funcionando: por
ejemplo, que las personas que se han quedado temporalmente sin trabajo sigan
cobrando para poder pagar las facturas, o que las empresas que no pueden
producir puedan pagar a sus trabajadores.
Otros países, como Francia, han anunciado que se suspende el
pago del alquiler y de las facturas de la luz, gas o agua, mientras el propio
Estado se hará cargo de pagar los créditos bancarios de la gente que no pueda
asumirlos por culpa de la epidemia. Además, para combatir la epidemia y limitar
los efectos que pueda tener sobre la economía, los expertos recomiendan también
aumentar los recursos del sector sanitario.
Que las empresas dejen de producir y la gente deje de
consumir también tiene efectos sobre las bolsas y mercados de valores, donde se
comercia con el valor de las empresas y las materias primas. El pasado 9 de
marzo se convirtió en el segundo “lunes negro” consecutivo en las bolsas
mundiales, como consecuencia de las medidas preventivas contra el coronavirus.
Desde entonces, la situación no ha hecho más que empeorar con caídas pronunciadas
en los mercados globales.
Una semana después, el 16 de marzo, los inversores y
empresas se despertaron con caídas cercanas al 10% en la bolsa de Nueva York,
considerada una de las más importantes del mundo. En España, el Ibex 35 ha
experimentado perdidas aún mayores y, junto a Italia, es de los países más
dañados por la Covid-19. Algunos temen que la pandemia del Coronavirus
SARS-CoV-2 pueda desencadenar una nueva crisis económica similar a la del 2008,
que tuvo efectos a nivel mundial.
En toda esta situación, no obstante, las empresas del sector
farmacéutico están viendo cómo sus acciones crecen y ganan dinero,
principalmente aquellas que se dedican a investigar una vacuna para el
coronavirus. Por otro lado, la bolsa de China se está recuperando ahora que la
epidemia del coronavirus está bajo control en el país asiático.
La crisis producida por el coronavirus también ha provocado
un descenso en la demanda de petróleo, ya que la actividad industrial y
doméstica se ha ralentizado en muchos países a causa de las medidas de control.
Además de consumir menos combustible por la situación de pandemia, hay otro
factor que influye en el precio del petróleo: la batalla interna entre Rusia y
Arabia Saudí, que son los dos mayores productores de petróleo del mundo.
El petróleo tiene una gran influencia en la economía mundial
y estos productores tenían un acuerdo para no perjudicarse: coordinaban la
producción y venta de barriles para no competir. Sin embargo, en un contexto de
crisis como la pandemia de coronavirus, Rusia ha visto una oportunidad para
avanzarse a los Estados Unidos (su eterno rival) y ha decidido romper el
acuerdo e ir por libre. Como respuesta, Arabia Saudita ha decido bajar el
precio de su petróleo para vender más. Esta guerra comercial tiene efectos para
la economía mundial. En las últimas semanas, el precio del barril de Brent (el
crudo de referencia en Europa) ha caído más de un 9%: el precio actual es de
unos 30 dólares por barril; unos niveles que no se veían desde hace 16 años.

